11 julio 2018
17 mayo 2018
¿Cómo librarse del vaho en los días de lluvia?
La lluvia se ha convertido en protagonista en los
últimos días, y según parece, ha llegado para quedarse por lo menos durante el fin de semana. Con ella llegan también los problemas de
visibilidad.
Un correcto mantenimiento de los parabrisas y
cristales es esencial para mejorar
nuestra visibilidad cuando el tiempo no nos acompaña.
En el parabrisas de nuestro coche se acumula suciedad,
insectos o las gotas de lluvia. El no limpiarlos puede comprometer nuestra seguridad en dos sentidos. Por un lado, son una posible causa de
pérdida de concentración durante la conducción. Por el otro, pueden deteriorar
el cristal con pequeñas ralladuras. De manera que el limpiaparabrisas es un elemento clave en nuestro coche.
Es necesario tener en cuenta que el limpiaparabrisas realiza aproximadamente medio millón de barridos de
media cada año, desgastando sus escobillas. La mayoría podrían evitarse si
mantuviéramos una limpieza
adecuada o aplicáramos un tratamiento específico antilluvia
sobre las mismas. De esta manera nuestras escobillas durarán más y evitaremos conducir con
ellas en mal estado. Hay que tener en cuenta que si
circulamos con las escobillas en mal estado nuestra visibilidad se verá
afectada en un 25-30%.
Lo mejor para secar un cristal empañado es dirigir el aire caliente al foco del
problema y así compensar el frío exterior. Para
ello se deberá poner la calefacción con el ventilador al máximo, ya que este
está preparado para reducir la humedad. En este caso no se debe utilizar la
recirculación, para combatir el vaho es contraproducente.
Muchos de los coches modernos ya incorporan climatizador, y en general cuentan con un botón que tiene
justamente como misión desempañar el parabrisas.
Antes de arrancar el coche también es necesario seguir unas cuantas
recomendaciones. Cuando pones el coche en marcha, si
practivamos un tipo de conducción eficiente, lo normal es salir inmediatamente
para no consumir más combustible del necesario. Pero en invierno, sobre todo a primera hora de la mañana y con humedad ambienta, merece la pena poner el coche
en marcha y esperar hasta que el motor se empiece a calentar. De este modo se
consigue que el parabrisas esté a una temperatura adecuada gracias a la
calefacción, y no
habrá problemas de visibilidad.
Ya en circulación, para evitar que los cristales
vuelvan a empañarse hay que mantener una temperatura correcta en el habitáculo.
Es suficiente con unos cómodos 18 ó 19ºC grados para que se note el efecto sobre los
cristales empañados. No tiene sentido agobiarse dentro del
coche y gastar combustible extra subiendo la temperatura por encima de los 20
grados.
En cualquier caso, lo peor que podemos hacer para
desempañar el cristal es frotarlo
con un trapo, un papel, o incluso con la manga de la prenda de
ropa que llevemos puesta en ese momento. Limpiar
el cristal por dentro es complicado si no se hace correctamente, y desde luego
usar la manga del jersey no es la forma correcta. De hecho, la limpieza interior de nuestros cristales ayuda a que no se empañen, más
aún si una vez limpios aplicamos una capa de producto antivaho.
03 mayo 2018
Cuidado con la niebla!
La circulación por las vías rápidas y los accesos está siendo peligrosa esta semana por las nieblas.
Con la llegada del otoño, la aparición de bancos de niebla es un fenómeno natural que se produce con mayor frecuencia. Una condición climática que suele generar fuertes pérdidas de percepción en la visión, con notables complicaciones a la hora de conducir. A continuación, presentamos algunas medidas preventivas que todo conductor debe tener en cuenta cuando la niebla acecha.
Sin dudas, la presencia de niebla en toda carretera es una variable para tener en cuenta al momento de la conducción, ya que el campo de visión suele verse tergiversado. Ante ello, adoptar ciertas medidas preventivas, con el fin de aumentar la visibilidad y reducir potenciales accidentes, adquiere vital importancia.
En primera instancia, hay que distinguir entre niebla y niebla espesa, dependiendo de la visión disponible. Cuando la visibilidad no es mayor a los 20 metros, tendremos niebla espesa.
A su vez, es importante recordar que la niebla es un fenómeno meteorológico muy relacionado con la humedad, por lo cual la carretera suele estar mojada. Por ello, el buen estado de los neumáticos del auto resulta también vital para un mayor agarre.
Recomendaciones para una conducción segura:
Al circular por una zona invadida por la niebla, como primera medida, nunca se debe frenar bruscamente. Además, es probable que los cristales se empañen por la diferencia de temperatura entre el exterior y el interior del vehículo y la condensación del agua, por lo que la calefacción debe estar en perfecto estado para desempañar los cristales.
Entre las principales recomendaciones preventivas, es posible mencionar:
- Disminuir la velocidad y aumentar la distancia con el vehículo precedente, en proporción a la visibilidad.
- No encender la luz alta, ya que el reflejo de esta luz sobre las gotas de agua en suspensión dificulta aún más la visión.
- Mejorar la visualización de su automóvil para ser visto con mayor facilidad por otros conductores y chequear que se encuentren encendidas las luces de posición y las luces bajas.
- Si el automóvil posee luces antiniebla, utilizarlas.
- No activar las luces altas, ya que pueden provocar deslumbramiento y un acortamiento del campo visual.
- Mantener el parabrisas limpio, permanentemente.
- No sobrepasar a otros vehículos.
- No estacionarse sobre la banquina, ya que la misma suele ser utilizada como vía de escape en caso de colisiones en cadena.
- Si la niebla es muy espesa, es recomendable detenerse en un lugar seguro hasta que las condiciones resulten más favorables para la circulación.
Las luces antiniebla y su modalidad de uso
Este tipo de luces son un recurso de utilidad para, en condiciones adversas, mejorar la visibilidad de la carretera y a la vez del propio vehículo. No obstante, su uso requiere adoptar un comportamiento responsable y así evitar la generación de perjuicios visuales sobre otros conductores.
En este marco, su aplicación es posible cuando existan condiciones meteorológicas o ambientales que disminuyan sensiblemente la visibilidad, como en el caso de niebla, lluvia intensa, nevada, nubes de humo o de polvo. Ante tales circunstancias, deberá utilizarse la luz antiniebla delantera o la luz de corto o largo alcance.
No obstante, aquellos vehículos que poseen luces antinieblas traseras sólo deberán emplearlas en condiciones específicas y muy desfavorables (niebla espesa, lluvia muy intensa, fuerte nevada o nubes densas de polvo o humo), ya que su potencia y el efecto producido sobre los otros conductores es de gran impacto visual, con serios inconvenientes para la visión en los autos que circulan por detrás del vehículo.
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