31 mayo 2019
08 mayo 2019
Conducir en otoño.
El otoño ha llegado de forma oficial, así que es hora de
empezar a asumirlo y a disfrutarlo. Se trata de una estación muy bonita,
perfecta para ver la naturaleza cambiar de color y para tomar el auto y hacer
pequeñas excursiones sin miedo a que el calor lo vaya a estropear todo.
Pero conducir en otoño requiere tomar ciertas precauciones y
medidas para ir más seguros.
Aquí van algunos consejos para conducir en otoño:
1. Puesta a punto del auto.
Tras el verano puede que algunos elementos del auto estén en
peor estado por haber tenido que estar expuestos a altas temperaturas. Lo ideal
es llevar el auto a revisión para que comprueben que todo está bien: frenos,
escobillas y limpiaparabrisas (en otoño harán falta de nuevo), luces, niveles
de líquidos, neumáticos… ¡Deja el auto como nuevo!
2. Consulta la previsión meteorológica antes de emprender el
viaje.
El otoño es una estación muy bonita, pero también muy
inestable en cuanto a condiciones meteorológicas. Puedes tener suerte y que te
toquen días de sol y temperaturas agradables, pero podrías también enfrentarte
a un viaje bajo la lluvia intensa o metido en la niebla. Hay condiciones en las
que disfrutar de la conducción es más complicado.
3. ¡Prudencia!
Este consejo es básico para cualquier viaje en auto en
cualquier estación del año, pero los constantes cambios de tiempo del otoño
hacen que sea necesario doblar la prudencia al ponerse al volante. Recuerda
que, aunque no lo notes, el mal tiempo en carretera te pondrá más nervioso y te
cansará más, por lo que no dudes en parar en un área de descanso o hacer
cambios en el itinerario para evitar conducir más. Puede que hasta descubras un
nuevo lugar preferido del que no tenías noticias.
4. Cuidado con las hojas.
Uno de los espectáculos que ofrece la naturaleza en otoño es
el de las hojas de los árboles cambiando de color conforme se van secando y,
finalmente, cayendo al suelo. No obstante, las hojas secas pueden crear también
peligros: si llueve y están mojadas sobre la carretera, su efecto puede ser
similar al del aquaplaning, así que reduce velocidad y atraviésalas con
cuidado. Procura también limpiar al final de cada trayecto el auto de las hojas
secas que hayan ido cayendo sobre él para que no se acumulen y atasquen
conductos.
¿Vas a hacer algún viaje en auto este otoño? ¿Adónde irás?
Cuenta con nosotros!!!
10 abril 2019
En tránsito hacia un cambio de Cultura.
Caminar por la vereda, cruzar la calle, mirar los
carteles indicadores, interpretar las señales mientras estamos en una ruta o
tomar un ómnibus, por ejemplo, son rutinas que forman parte de la vida
cotidiana de un gran número de personas. Día tras día muchos de nosotros
hacemos estas cosas y pocas veces advertimos que, aunque las hayamos asumido
con naturalidad, forman parte de la intensa toma de decisiones que
desarrollamos las personas viviendo en sociedad.
Efectivamente, en cuanto ciudadanos, nos movemos en
un espacio que es social. Nuestro transitar ocurre en un tiempo y un espacio en
el que también se mueven otros y nuestro andar influye en (y es influido por)
el desplazamiento de los demás ciudadanos.
Este movimiento (de uno, de otros, de muchos) es constitutivo
del espacio público; es parte de la vida de las sociedades y en este sentido
puede analizarse, caracterizarse y comprenderse, indagando en los elementos antropológicos,
geográficos, sociológicos, y/o tecnológicos de cada comunidad, en un momento
histórico definido.
Podemos decir que la forma en que nos conducimos
por el espacio público es una construcción cultural; que en tanto pauta de
interacción social se transmite de generación en generación y, por ello mismo,
puede modificarse.
En los últimos años se reafirmó en la sociedad
argentina la honda preocupación por afianzar una convivencia democrática
respetuosa de los derechos de todos los ciudadanos y un Estado garante de esos
derechos.
Así, junto a la alta frecuencia de “accidentes
viales” en que muchos pierden su vida (o la dañan irremediablemente), la
evidencia de que dichos siniestros son evitables está cada vez más presente en
toda la sociedad.
Por otro lado, fue aumentando la convicción acerca
de que condiciones más seguras de tránsito redundan en una mayor calidad de
vida; que esto requiere un cambio cultural y que ese cambio es posible y
urgente.
Por último, existe una mayor conciencia de que ese
cambio cultural está asociado a un mejor y más amplio aprovechamiento del
espacio público y, por ende, a una ampliación de la propia ciudadanía.
Sumando a este panorama, somos numerosas las
instituciones y personas que dedican su tiempo, experiencia y conocimientos a
la promoción de la Educación Vial en todo el país con vistas a generar un
cambio en la cultura vial de la población.
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