08 mayo 2019

Conducir en otoño.


El otoño ha llegado de forma oficial, así que es hora de empezar a asumirlo y a disfrutarlo. Se trata de una estación muy bonita, perfecta para ver la naturaleza cambiar de color y para tomar el auto y hacer pequeñas excursiones sin miedo a que el calor lo vaya a estropear todo.

Pero conducir en otoño requiere tomar ciertas precauciones y medidas para ir más seguros.

Aquí van algunos consejos para conducir en otoño:

1. Puesta a punto del auto.
Tras el verano puede que algunos elementos del auto estén en peor estado por haber tenido que estar expuestos a altas temperaturas. Lo ideal es llevar el auto a revisión para que comprueben que todo está bien: frenos, escobillas y limpiaparabrisas (en otoño harán falta de nuevo), luces, niveles de líquidos, neumáticos… ¡Deja el auto como nuevo!

2. Consulta la previsión meteorológica antes de emprender el viaje.
El otoño es una estación muy bonita, pero también muy inestable en cuanto a condiciones meteorológicas. Puedes tener suerte y que te toquen días de sol y temperaturas agradables, pero podrías también enfrentarte a un viaje bajo la lluvia intensa o metido en la niebla. Hay condiciones en las que disfrutar de la conducción es más complicado.

3. ¡Prudencia!
Este consejo es básico para cualquier viaje en auto en cualquier estación del año, pero los constantes cambios de tiempo del otoño hacen que sea necesario doblar la prudencia al ponerse al volante. Recuerda que, aunque no lo notes, el mal tiempo en carretera te pondrá más nervioso y te cansará más, por lo que no dudes en parar en un área de descanso o hacer cambios en el itinerario para evitar conducir más. Puede que hasta descubras un nuevo lugar preferido del que no tenías noticias.

4. Cuidado con las hojas.
Uno de los espectáculos que ofrece la naturaleza en otoño es el de las hojas de los árboles cambiando de color conforme se van secando y, finalmente, cayendo al suelo. No obstante, las hojas secas pueden crear también peligros: si llueve y están mojadas sobre la carretera, su efecto puede ser similar al del aquaplaning, así que reduce velocidad y atraviésalas con cuidado. Procura también limpiar al final de cada trayecto el auto de las hojas secas que hayan ido cayendo sobre él para que no se acumulen y atasquen conductos.

¿Vas a hacer algún viaje en auto este otoño? ¿Adónde irás? Cuenta con nosotros!!!

10 abril 2019

En tránsito hacia un cambio de Cultura.


Caminar por la vereda, cruzar la calle, mirar los carteles indicadores, interpretar las señales mientras estamos en una ruta o tomar un ómnibus, por ejemplo, son rutinas que forman parte de la vida cotidiana de un gran número de personas. Día tras día muchos de nosotros hacemos estas cosas y pocas veces advertimos que, aunque las hayamos asumido con naturalidad, forman parte de la intensa toma de decisiones que desarrollamos las personas viviendo en sociedad.

Efectivamente, en cuanto ciudadanos, nos movemos en un espacio que es social. Nuestro transitar ocurre en un tiempo y un espacio en el que también se mueven otros y nuestro andar influye en (y es influido por) el desplazamiento de los demás ciudadanos.

Este movimiento (de uno, de otros, de muchos) es constitutivo del espacio público; es parte de la vida de las sociedades y en este sentido puede analizarse, caracterizarse y comprenderse, indagando en los elementos antropológicos, geográficos, sociológicos, y/o tecnológicos de cada comunidad, en un momento histórico definido.

Podemos decir que la forma en que nos conducimos por el espacio público es una construcción cultural; que en tanto pauta de interacción social se transmite de generación en generación y, por ello mismo, puede modificarse.

En los últimos años se reafirmó en la sociedad argentina la honda preocupación por afianzar una convivencia democrática respetuosa de los derechos de todos los ciudadanos y un Estado garante de esos derechos.

Así, junto a la alta frecuencia de “accidentes viales” en que muchos pierden su vida (o la dañan irremediablemente), la evidencia de que dichos siniestros son evitables está cada vez más presente en toda la sociedad.

Por otro lado, fue aumentando la convicción acerca de que condiciones más seguras de tránsito redundan en una mayor calidad de vida; que esto requiere un cambio cultural y que ese cambio es posible y urgente.

Por último, existe una mayor conciencia de que ese cambio cultural está asociado a un mejor y más amplio aprovechamiento del espacio público y, por ende, a una ampliación de la propia ciudadanía.

Sumando a este panorama, somos numerosas las instituciones y personas que dedican su tiempo, experiencia y conocimientos a la promoción de la Educación Vial en todo el país con vistas a generar un cambio en la cultura vial de la población.