18 febrero 2016

Guía de primeros auxilios en caso de accidentes automovilísticos.


Al producirse un accidente es importante que asegure la zona de afección mediante la colocación de señales de aviso, como triángulos de seguridad, luces intermitentes, linternas, etc. a una distancia no menor a cien metros delante y detrás de dicho accidente. Una vez adoptadas las precauciones antes mencionadas, se procederá a la atención del accidentado, considerando en primer lugar, su gravedad y estado físico.

Así pues, el control de la respiración, pulso y reacción de las pupilas pueden proporcionar datos fundamentales para establecer un diagnóstico aproximado. En caso de que el individuo haya perdido el conocimiento, se le colocará de costado, con el fin de evitar el peligro de que aspire sus propias secreciones. Mientras se apliquen los primeros auxilios, se podrá solicitar a otra persona que avise a la policía, médico y/o ambulancia.

Normas para prestar primeros auxilios:

  • •        Actuar con tranquilidad, dominando la situación.
  • •        Revisar alrededor del vehículo si no hay combustible.
  • •        Extraer con cuidado al accidentado del automóvil.
  • •        Si el afectado está inconsciente, se le acostará sobre un costado y se debe comprobar si las vías respiratorias están o no permeables.
  • •        Si el accidentado ha perdido el conocimiento, deberá extraérsele de la boca la dentadura postiza, en caso de que la tuviera.
  • •        Evitar las movilizaciones intempestivas.
  • •        Apartar al individuo del lugar del accidente, hasta que sea trasladado.
  • •        No olvidar que son frecuentes las lesiones múltiples y la presencia de "shocks".
  • •        Siempre que fuese necesario, aplicar respiración artificial y masaje cardíaco.
  • •        Prestar cuidado especial a las lesiones de columna vertebral y cabeza.
  • •        Inmovilizar los miembros fracturados, mediante férulas y vendajes.
  • •        El transporte no se debe efectuar de forma precipitada. De ser posible se esperará a la ambulancia; si no, se procurará transportarlo.
  • •        Es importante tener en el vehículo, un pequeño pero completo botiquín de emergencia para automóviles, que contenga elementos tales como: tijeras, gasas, vendas, algodón, alcohol, torniquete y cualquier otro artículo que considere prudente pensando que puede ser extremadamente útil a la hora de un accidente automovilístico.
Finalmente, éstas y cualquier otra medida que resguarde al lesionado en un accidente vehicular, hará posible que el mismo pueda mantenerse lo más estable posible hasta el momento del transporte hasta su casa, o al hospital más cercano.

27 enero 2016

Manejar sin buena hidratación es como si condujera borracho.


El famoso lema “si bebes, no conduzcas” solo debe aplicarse a las bebidas alcohólicas. En cambio, beber agua resulta muy aconsejable para mantener una buena hidratación, tanto antes del viaje como durante el trayecto.

En este sentido, el estudio “Deshidratación y conducción”, realizado en el Reino Unido, indica que los conductores que viajan con un nivel de hidratación insuficiente comenten más errores que cuando están bien hidratados.

La investigación, muestra un riesgo para la seguridad vial, hasta ahora poco conocido, que se acentúa en los meses de más calor, y que suelen coincidir con períodos de vacaciones, en los que el tráfico por ruta aumenta de forma considerable.

Las pruebas del estudio, practicadas en un simulador, concluyen que la falta de hidratación hace que los conductores cometan el doble de errores que si estuvieran adecuadamente hidratados, un número similar al que tendrían si se hallaran bajo los efectos del alcohol.

El estudio “Deshidratación y conducción” expone que entre los errores más comunes cometidos tanto por conductores que no están adecuadamente hidratados como por aquellos con un nivel de alcohol en sangre de 0.5 g/l, destacan las salidas involuntarias del carril, frenar demasiado tarde y tocar o rebasar la línea de frenado.

En este sentido, se señala que sin la correcta hidratación “disminuye la capacidad de atención y de reacción ante un imprevisto, sobre todo si la conducción es aburrida y requiere poca atención, por ejemplo, en una autopista a una velocidad moderada”.