21 octubre 2014

Consejos de conducción para mujeres embarazadas.


Habiendo transcurrido el día de la madre, compartimos el siguiente consejo.

A partir del segundo trimestre, el vientre aumenta considerablemente y la conducción puede resultar un tanto molesta. Por este motivo, es imprescindible ajustar el asiento del automóvil de tal forma que se llegue perfectamente a los pedales pero sin que la futura mamá se sienta oprimida.

Uno de los daños colaterales del embarazo son los problemas de circulación sanguínea. Es aconsejable realizar pausas cada hora y aprovechar el alto en el camino para dar pequeños paseos que alivien la presión en las piernas.

Otro buen consejo de conducción para mujeres embarazadas es evitar los movimientos bruscos del volante. De esta manera, mitigaremos las tradicionales náuseas de los primeros meses.

El cinturón de seguridad siempre es obligatorio. Para que no moleste, debe colocarse entre los senos y lo más bajo posible de las caderas. Así no tocará en la barriga y se podrá conducir más cómodamente. Además, gracias al líquido amniótico, el bebe no sentirá el mínimo roce. Una mujer embarazada que conduce con el cinturón, en caso de accidente, tiene menos probabilidades de perder el bebé que si no lo llevase puesto.

Si no hay contradicciones, se puede conducir hasta el día del parto, aunque lo ideal es que desde a partir de la semana treinta la mujer pase a ser copiloto en el automóvil.

A pesar de todos estos consejos de conducción para mujeres embarazadas, cada caso es un mundo. Por este motivo, si se nota demasiado sueño o existe algún problema que dificulte la conducción, lo más recomendable es no conducir.

06 octubre 2014

La conducción autónoma y el placer de la conducción, ¿son excluyentes?



Últimamente empezamos a oír hablar de una tecnología en vías de desarrollo, la conducción autónoma.

Ante la perspectiva de que un día los coches conduzcan solos, algunos sentimos cómo puede verse amenazado eso que tanto nos gusta, sobre todo al poner el debate de si un coche autónomo es más seguro.

Conducción autónoma

¿Qué es la conducción autónoma?

Grosso modo, se trata de que una máquina asuma la tarea de conducir. Eso implica percibir la información que rodea al vehículo, procesarla y tomar las decisiones que sean necesarias para llegar al destino, respetando las normas de circulación ya conocidas y protegiendo la vida de las personas o la integridad de su carga.

A nivel computacional, el hecho de conducir tiene una extraordinaria complejidad. Aquí todos hemos visto un videojuego de conducción y ya vemos máquinas conduciendo. Lo que pasa es que no hablamos de una simulación, donde todos los factores están acotados, nos referimos a algo tan caótico y complejo como el Mundo Real.

Para recopilar toda la información relevante para la tarea de conducir hacen falta múltiples sensores y de tipos muy variados: visión artificial, percepción del sonido, medición de distancia a obstáculos mediante microondas, posición por GPS, sensores de condición atmosférica… Lo hacemos todos los días pero para nosotros es algo ya natural.

Los prototipos que están en circulación conduciendo “solos” necesitan capturar constantemente información de naturaleza muy variada, van muy cargados de sensores, apéndices y antenas. Toda esa información es, informáticamente hablando, cuantiosa, por lo que hace falta mucha potencia de cálculo para procesarla en tiempo real.

Los retrasos en la toma de decisiones no son aceptables, de ahí que hable de tiempo real. Ahora mismo los prototipos tienen casi todo el habitáculo y parte del maletero llenas de sensores, cables, equipo informático y demás parafernalia. Es difícil imaginar hoy un uso práctico de eso.

Conducción humana

Nosotros, en la cima de la cadena alimenticia y evolutiva, procesamos de forma natural mucha información. A diferencia de una máquina, no somos capaces de tomar una decisión en milisegundos, tenemos un tiempo de reacción. La información la captamos bien, pero no la trabajamos lo suficientemente rápido.

Por otra parte, el homo sapiens no funciona igual que una máquina basada en la estricta lógica y matemáticas. Una persona conduce distinto en función de su edad, estado anímico, salud, sus posibilidades psicomotrices e incluso por sus gustos personales.

El simple hecho de conducir tiene un componente pasional y otro racional. La conducción autónoma se basa en la racionalidad pura y dura. Nunca veremos a un ordenador saltarse las normas de circulación que le han sido programadas.

Análogamente, muchos creemos que si se eliminasen las decisiones humanas en la conducción, los accidentes de circulación se reducirían hasta tal punto que hablaríamos de algo residual.

La tercera vía

Por un lado está la conducción totalmente humanizada, por otro la totalmente informatizada. Apostamos por un tercer modelo, y es la convivencia entre la conducción manual (o asistida) y la automatizada por completo. Eso ya ocurre en el sector de la aviación, donde no siempre el piloto está a los mandos, y lo está un ordenador.

Por lo tanto, creo que los amantes del motor y la conducción —aunque no tenga ninguna finalidad práctica— no deberíamos temer a este cambio, sino adaptarnos a ello. La transición durará décadas por mucho que avance la tecnología. 

30 septiembre 2014

Cómo organizar el equipaje en el coche. El peso, la distribución y la sujeción, los puntos clave.

Un exceso de peso incrementa el consumo y varía el centro de gravedad, aumentando las posibilidades de sufrir un accidente.

Ante la preparación de un largo viaje en coche, iniciar la ruta con la conciencia tranquila tras haber visitado el taller para su puesta a punto es tan importante como equilibrar el volumen del equipaje que nos acompaña con su peso. Un vehículo sobrecargado, o con la carga distribuida de forma incorrecta, aumenta la posibilidad de sufrir un accidente. Maletas y demás bultos deben repartirse de manera ordenada para que no comprometan la estabilidad del vehículo, molesten a los ocupantes o dificulten los movimientos o la visibilidad del conductor.

El equipaje justo y bien distribuido.

Distribuya los bultos de forma que los más pesados, aunque no sean los más voluminosos, estén debajo: las maletas más grandes y rígidas deben colocarse en el fondo y el resto del equipaje encima. Así mantendrá el centro de gravedad del vehículo lo más bajo posible.

Coloque la carga en el maletero de forma compensada para que no afecte a la estabilidad del coche. No ponga todo lo pesado a un lado y lo menos pesado a otro.
Si viaja con las plazas traseras libres, abroche los cinturones de seguridad de las mismas. Evitará que, en caso de colisión, los respaldos traseros cedan y las maletas lesionen a los ocupantes.

No coloque el equipaje dentro del habitáculo del vehículo, ya que puede resultar muy peligroso en caso de frenazo o accidente. Además, si viaja con niños es fundamental que gocen de un mínimo de espacio y de movilidad para que no se sientan oprimidos e inquietos.

Tenga en cuenta que la existencia en el interior del coche de objetos con aristas o superficies cortantes aumenta el riesgo de lesiones de los ocupantes en una colisión.

Coloque todos los objetos - incluso los más ligeros - en el maletero del coche. Nunca los deposite en la bandeja trasera. Además de reducir el campo de visión del conductor, se pueden convertir en peligrosos proyectiles ante una colisión. Una simple botella de agua equivaldría a una masa de 25 kilos en una colisión provocando serias heridas a los pasajeros.

Recuerde que el comportamiento del coche cambia cuando va cargado. La principal consecuencia, además de la pérdida de potencia -más evidente cuanto menor motor tenga-, es que en caso de frenada notaremos que la distancia se alarga.

Una buena sujeción es imprescindible.

Siempre que sea posible y una vez terminado el proceso de carga, rodee el equipaje con una red protectora anclada a los puntos de sujeción previstos para ello en el maletero. De esta forma, en caso de producirse una maniobra brusca o un accidente, limitará el desplazamiento de la carga y su posible irrupción en el habitáculo.


Evite llevar el equipaje en la baca del coche. Cuando sea imprescindible, impida que los bultos sobresalgan del perímetro del vehículo y asegúrese de que estén firmemente sujetos y que no quede la parte delantera más elevada que la trasera. Las mejores bacas son las cerradas, también llamadas cofres portaequipajes, concebidas como maleteros herméticos, con cerradura y forma aerodinámica. Tenga en cuenta la carga máxima del techo de su vehículo (figura en el manual del coche).